Cómo bucear en un charco y no acabar abrasado

Por todos es sabido que el buceo en charcos es una de los deportes más arriesgados que existen. A continuación, paso a explicar los pasos a realizar para su práctica.

  • Lo primero que hay que hacer es buscar un charco. Es recomendable que sea un charco formado por una refrescante tormenta de verano en la región atlántica de Europa.
  •  A continuación, y siguiendo el ritmo del Aria para cuerda de Sol de Bach, relajamos el cuerpo a la vez que vamos controlando la respiración. Es importantísimo que no se realice con ninguna otra canción, pues los efectos pueden ser diferentes.
  • Una vez realizado este paso, conviene descalzarse. No es recomendable manchar un charco con unas botas llenas de barro.
  • Seguidamente, realizamos el pino a la orilla, y vamos introduciéndonos poco a poco.
    Ya sobre el charco, únicamente tienes que dejar de apoyar los brazos y sumergir la cabeza.  

 

ATENCIÓN

La fauna que habita en los charcos es conocida por su hostilidad hacia los desconocidos. Los tucanes pirómanos y las musarañas tartamudas son los principales habitantes de dichos lugares. Hay que tener especial cuidado con los primeros, pues atacan a toda aquella persona que entra en su charco sin hacer el pino. La mayoría de dichas personas acaban calcinadas.

 

Una vez dentro, solo queda disfrutar del entorno que nos ofrece. Las preciosas algas pentagrámicas, agrupadas siempre de cinco en cinco, sirven de hábitat para los escurridizos caballitos notales; mientras que por otro lado, las gacelas burbujeantes brincan alegres por la preciosa barrera de rosal. Una verdadera delicia para los ojos, que NUNCA olvidará.

 

Artículo extraído del todavía no publicado libro “Orejas de rinoceronte” escrito por el Dr. Folk

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Avestruces bohemias

“Todos sabemos que las avestruces leen a Lord Byron y escuchan a Brahms cuando nadie las ve. Son realmente bohemias”

Dr. Folk

Maestro de plantas y domador de sinfonías.

 

¿Quién necesita volar si puede leer…? Así evolucionaron ellas, que alargaron sus cuellos para llegar al último estante de las bibliotecas. Y ten cuidado con molestarlas cuando están recitando a Whitman, pues con sus fuertes patas te pueden derribar y dejarte malherido… ¿Y cuál es su mayor logro? Está claro, hacernos creer que son tontas. Creemos que esconden la cabeza, pero realmente están observando la grandiosidad del suelo que su alma tiene la suerte de disfrutar. Y, pardiez, cuantas veces he escuchado que corren como idiotas. Ya quisiéramos los idiotas correr así. Esa forma de correr está incluida dentro de la nueva filosofía avestruztista. Según ellas, esas carreras ayudan al ser a liberarse de todo tipo de sensaciones negativas y alegran el espíritu que posee su cuerpo. Dicha filosofía está siendo estudiada en las grandes universidades del Amazonas y la tundra siberiana. No es de extrañar que los niños en las escuelas hayan relegado a una segunda posición a profesiones tan interesantes como pirata ojiplático o astronauta picajoso, queriendo ser todos avestruces. La sociedad avanza a pasos agigantados. ¿Quién quiere ser médico pudiendo ser avestruz?

En conclusión, La utopía existe y la tenemos ante nuestros ojos. Si seguimos avanzando de tal manera, llegaremos a ser, como mínimo, bohemios.

 

Artículo extraído del todavía no publicado libro “Orejas de rinoceronte” escrito por el Dr. Folk